martes, 23 de agosto de 2011

En el lugar…


Golpeara a Dios,
con sus puños de mármol bruto,
y Dios mirara displicente,
al grano verse el desierto,
jauría septentrional rondándole las espiraciones,
para que agosto le entre como lava
a los sesos.

Fue afonía pútrida,
y la voluntad de una generación de eunucos,
con hilos de voz haciéndole loas al ruido,
mas que importa la miseria espiritual,
y la sarna carmín decorando el cuerpo,
Hans dice y soporta, soy la muerte
con la vida bajo las botas.

No tendrá nada que anhelar,
y eso no hará de el un sabio,
solo un triste de verde amargo,
el pasajero desaliñado viajando a la republica de las ausencias,
y sin embargo el mundo bullirá,
para que los desolados tomen mates luctuosos,
de agua hervida.

En el lugar del hígado, un parnaso,
en el lugar de Dios, Mohamed Ali derrotando a Foreman,
donde la sabiduría, en olvido anestésico,
donde Hans era feliz, un calvario cromático de lo absurdo,
sintaxis maravillosa de un demonio Pessoa,
boca cerrada de hablar el silencio.

sábado, 20 de agosto de 2011

Himno frio


Un himno frío viene sonándole,
desde la zona sur del tórax,
serán las huestes ponzoñosas de los días muertos,
de ese año once
bajo la era de acuario.

Alegorías de plomo y cadmio,
para los pulmones constreñidos,
de los días que no llegan,
sino azules,
y con la barbarie entre ideas.

Dime Dios sin dientes?
Dios de los desahuciados,
hay  un sosiego dentado,
allá en tu regazo de triste padre?
un sosiego de piedras amarillas,
en el septiembre americano,
bajo la floresta ferruginosa
de las ciudades.

Las noches orientales,
ornamentadas con un cáliz rancio,
hablan por lo bajo,
de un tiempo desfasado,
que ocurre espeso como brea,
por la materia de la sangre.

El ultimo movimiento,
de esa obra,
su obra,
para hambre y espinas dulces,
manifiesta ominosa y abominable,
la vida será un canto seco,
para cuando no puedas entonarle.


miércoles, 3 de agosto de 2011

Las tareas del olvido

Comenzara por tus manos,
las ira sumiendo en un agua pesada,
de la que no volverán nunca,
a tu piel la suplantara la superficie de otras pieles,
y tu nívea epidermis será,
una mancha desdeñosa,
no recordada por todas partes.

Sin discursos de inquina
juzgara a tus caderas como prescindibles,
y luego como sombra en lo oscuro,
que frialdad saberlo,
que se nublara tu vos, tus expresiones amables y cariñosas,
las tragara el Poseidón turbio de mi olvido,
y cuando piense en tus piernas,
serán tan delgadas que ya no serán las tuyas,
como cosas que se pueden decir de pocas maneras,
y que a nadie importan.

Te ira rodeando con sus tules
plomizos de tabaco,
desdibujado tu rostro
se lo tragara el muro húmedo de los lamentos,
la historia de tu vida se perderá por sus bolsillos rotos,
y en su ginebroso tufo,
caerá en desgracia lo que fue tu espalda.

Desaparecerá en su horizonte feroz,
el horizonte que te contuvo 
entre nosotros,
y tu perfume será apenas,
una rosa reseca 
ahorcada en una botella,
olvido trabajador,
olvido maldito,
olvido olvidador,
no me olvidaste recordar,
que sin entender,
las historias vuelven
como pesadillas carniceras.

Tus pechos serán arrancados de cuajo,
por sus dientes voraces,
y eso ocurrirá un lunes por la tarde,
no podré hacer nada para salvar tu risa,
que aplastara su batallón de anémicos,
y será tan triste,
como el hambre en la tierra,
que tu nombre no cuelgue nunca mas de mis labios
y que apenas el papel contenga,
las seis letras 
con las que te llame.